Un cisne negro vuela sobre Arabia

«El cisne negro es un dron» 1, decía una vez más certeramente Charles Hugh Smith en su blog. Se refería naturalmente al ataque coordinado o en enjambre contra las mayores instalaciones de procesado de petróleo del mundo localizadas en Arabia Saudí, de las que sale cada día un cinco por ciento de la producción del planeta.

Asistimos ahora al peligroso juego de imputaciones sobre la autoría del ataque y sus bases de origen, con los habituales dedos acusadores señalando a Irán. Pero no es Irán el que ha empujado a la monarquía Saudí a invadir el Yemen para causar la muerte de cerca de 100.000 personas y la desgracia de millones.

En realidad, son los que han secundado semejante aventura, el Eje de la Corrupción formado por Estados Unidos, Israel y Reino Unido, los que han contribuido como nadie a este ridículo espantoso de la citada monarquía, de la que por otro lado son los grandes valedores. Unos venden bien cara la soga con la que los otros se empeñan en ahorcarse. Hasta aquí, poco o nada nuevo.

En cuanto a la autoría y origen, Juan Cole afirma con razón que no es de recibo decir que los drones no han podido salir desde Sana, que está a mil millas del objetivo, cuando un ataque anterior a las estaciones de bombeo en al-Duwadimi distaba nada menos que 853 millas de la capital yemení. Algunos vehículos no tripulados iraníes, como el vuelan 1.100 millas y no se ve por qué motivo no iba a utilizarlos el país agredido para tratar de disuadir a su implacable agresor 2.

Tal vez los daños en el complejo de refinerías se subsanen en cuestión de días y se evite la temida escalada del petróleo, que a su vez pudiera ser la paja que quiebra el lomo del camello de la más que comprometida situación de la economía mundial. Es para ese contexto de incertidumbre económica que Taleb introdujo la noción del cisne negro como elemento disruptor.

Pero ya no hablamos sólo del cisne negro sino de su alargada sombra, pues lo que es un evento puntual amenaza con pasar a formar parte del panorama de omnímoda proliferación de amenazas. Máquinas que pueden costar mil dólares pueden provocar daños de muchos millones y tener un efecto imposible de cuantificar -un enjambre como el del último ataque a Aramco se puede obtener por unos módicos $ 20.000.

Lo que hasta hoy sólo era posible, ahora empieza a sumarse a la larga lista de sucesos. Claro que los drones llevan muchos años asesinando a discreción, pero eso era más fácil de alejar de los focos. ¿Llamarán a lo de Aramco terrorismo?

Lo cierto es que estos ataques coordinados son baratos y extremadamente difíciles de defender. Pueden ser quirúrgicamente letales y pueden también lograr grandes golpes de efecto que se conviertan en una pesadilla para los más poderosos.

Puesto que el gato ya está suelto las medidas para limitar la vulnerabilidad en determinados espacios públicos no se hará esperar. Como no hay manera de distinguir entre drones «buenos» y «malos», lo único que cabe en estos casos es prohibirlos en la mayor parte del territorio. Desde hace meses el uso legal de drones requiere matrícula en la Unión Europea y los Estados Unidos, pero eso no parece que vaya a ser suficiente.

Aumenta sin freno la «volatilidad», nunca mejor dicho, y el inevitable contrapeso que eso conlleva es el aumento de la coerción y de la vigilancia. Los drones y los enjambres son sólo otro episodio de una tendencia absolutamente general, y esto es lo realmente preocupante. Nick Turse y Tom Englehardt lo llamaron en su día Terminator Planet 3. Todo un horizonte de sucesos.

Cuanto más peligro, más negocio para la industria de seguridad, y más justificación para los poderes opresivos; y encima ambos intereses están destinados a entenderse.

¿Cisne o agujero negro? Antes que alentar el miedo, mejor que vuelen por los aires.

Notas

1 Charles Hugh Smith, The black swan is a drone, https://www.oftwominds.com/blogsept19/black-swan-drone9-19.html

2 Juan Cole, Trump Awaits orders from Saudis; and Why the Houthis could have Done It https://www.juancole.com/2019/09/awaits-orders-houthis.html

3 Nick Turse and Tom Englehardt, Terminator Planet: The First History of Drone Warfare, 2001-2050 https://www.tomdispatch.com/books/175550/terminator_planet%3A_the_first_history_of_drone_warfare%2C_2001-2050_%28a_tomdispatch_book%29/

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *