DOCTRINA DE LA TIERRA MEDIA

La mitología nórdica nos habla del Midgard o mundo intermedio de los hombres, y la filosofía confuciana, de la doctrina del Medio Invariable o Zhongyong. El Mundo Medio germánico sitúa al hombre dentro de una escala vertical de mundos; el Medio Invariable extremo-oriental es el eje invisible de la realidad en torno al que giran los extremos, siempre superficiales, siempre periféricos, de los conceptos y el comportamiento humanos.

La primera noción es metafísica, cosmológica y ontológica; la segunda, tan críptica, quiere sobre todo servir de guía para la conducta. No hace falta profundizar para ver que se trata de concepciones sumamente dispares en espíritu, intención y objeto; lleva mucho más tiempo percatarse de lo que tienen en común.

Continuar leyendo «DOCTRINA DE LA TIERRA MEDIA»

Arte y teoría de la reversibilidad

Según el Foro Económico Mundial que acostumbra a reunirse en la montaña de Davos, «nada será igual» después del coronavirus. El Gran Reinicio nos espera apenas empiece el 2021; ya sólo queda subirnos al tren.

¿Cómo puede saberse cuándo un cambio es definitivo o meramente ocasional? ¿Cómo prever si sus consecuencias serán reversibles o irreversibles?

Se supone que la mal llamada «gripe española» de 1919 fue incomparablemente más mortífera que este virus, y con todo apenas pasó como un fantasma por la memoria de toda una generación, que sin embargo no pudo olvidar la Primera Guerra Mundial y la Paz de Versalles, o el crac del 29.

La gran guerra y la crisis de los años treinta sí tuvieron efectos irreversibles, que conducirían hasta el mundo de 1945; pero está claro que la gripe no, y en cuanto dejó de llenar las páginas de los periódicos quedó relegado a las hemerotecas. No falta quien dice que las cifras fueron infladas sin la menor vergüenza para asustar a la población y hacer olvidar la temible cuestión de la responsabilidad del conflicto, que había encontrado la oposición general de los sindicatos, y de cualquier persona capaz de sustraerse a la mucho más letal propaganda de guerra de la prensa.

*

¿Es irreversible la globalización? ¿La inmigración masiva de los países pobres a los ricos? ¿La emigración a las ciudades en la mayoría del planeta? ¿El éxodo urbano en los Estados Unidos? ¿La escisión de esta nación en dos sociedades enfrentadas? ¿La huída del trabajo? ¿La «conquista» de derechos que a menudo son promovidos y concedidos desde arriba? ¿La expropiación de las técnicas por la tecnología a la que llamamos digitalización? ¿El cambio climático? ¿La concentración del capital? ¿La corrupción y descomposición del cuerpo social? ¿La civilización? ¿El progreso? ¿La domesticación humana?

Continuar leyendo «Arte y teoría de la reversibilidad»

LA FUNCIÓN ZETA Y LA TEORÍA DE LA INFORMACIÓN

Se ha dicho que si se resolviera la hipótesis de Riemann, se podrían romper todos las claves de criptografía y ciberseguridad; nadie ha precisado cómo eso podría conducir a métodos más rápidos de factorización, pero al menos nos recuerda la estrecha relación entre un problema hasta hoy intratable, la criptografía y la teoría de la información.

Tales especulaciones sólo se basan en el hecho de que la función zeta de Riemann establece una conexión entre los números primos y los ceros de una función infinitamente diferenciable que brinda el método más potente para explorar este campo, siendo los números primos la base de la criptografía clásica; pero ya hemos visto que la función zeta es mucho más que todo eso.

Continuar leyendo «LA FUNCIÓN ZETA Y LA TEORÍA DE LA INFORMACIÓN»

LA ESTRATEGIA DEL DEDO MEÑIQUE

Frente al tsunami tecnológico

Hay una guerra tecnológica, pero el que crea que es sólo tecnológica ya la tiene perdida. Ahora China parece haberle tomado la delantera a los Estados Unidos en la lucha por el control de los canales de comunicación, y muchos lo celebrarían si no fuera porque esta quinta generación de telefonía no hace sino intensificar lo que ya era a todas luces un exceso.

No sólo nos oponemos al despliegue indiscriminado de tecnologías sino que, en un artículo ya lejano, incluso sugeríamos otra línea de investigación biofísica para evaluar la incidencia de la radiación electromagnética en la salud humana y del resto de los seres vivos [1]. Está claro que las grandes corporaciones que promueven este despliegue sólo están preocupadas por las cuotas de mercado, pero, ¿quién dice que dentro de unos años no puedan ser objeto de gigantescas reclamaciones por daños y perjuicios?

Continuar leyendo «LA ESTRATEGIA DEL DEDO MEÑIQUE»

LA REVOLUCIÓN QUE SÍ OCURRIRÁ: CHINA Y EL FUTURO DE LA TECNOCIENCIA

Ya se empieza a decir que este año 2020 podría marcar el comienzo del Siglo Asiático, o si se prefiere, del Siglo Chino; aunque no encontraremos a analistas chinos entre los que afirman tales cosas. Los autores que insisten en esta lectura apuntan, por ejemplo, al claro liderazgo de China en un sector tan estratégico como la 5G, o la inminente aparición del yuan digital, que podría hacer que tarde o temprano la hegemonía del dólar se derrumbe. De que China juega en serio caben ya pocas dudas.

Continuar leyendo «LA REVOLUCIÓN QUE SÍ OCURRIRÁ: CHINA Y EL FUTURO DE LA TECNOCIENCIA»

La religión de la predicción y el saber del esclavo

En el cálculo, las cantidades infinitesimales son una idealización, y el concepto de límite que se aporta para fundamentar los resultados obtenidos, una racionalización. La dinámica idealización-racionalización es consustancial al material-liberalismo o liberalismo material de la ciencia moderna. La idealización es necesaria para la conquista y la expansión; la racionalización, para colonizar y consolidar el terreno conquistado. La primera reduce en el nombre del sujeto, que siempre es más que cualquier objeto x, y la segunda reduce en nombre del objeto, que se convierte en nada más que x.

Pero irse a los extremos no asegura para nada que hayamos captado lo que queda en medio, que en el caso del cálculo es el diferencial constante. Percibir lo que no cambia en medio del cambio, ése es el gran mérito del argumento de Mathis, que ninguna otra consideración le puede quitar. Ese argumento tiene la virtud de encontrar en el núcleo del concepto de función aquello que está más allá del funcionalismo, pues la física ha asumido hasta tal punto que se basa en el análisis del cambio, que ni siquiera parece plantearse a qué está referido éste.

Piénsese en el problema de calcular la trayectoria de la pelota tras un batazo para cogerla —evaluar una parábola tridimensional en tiempo real. Es una habilidad ordinaria que los jugadores de béisbol realizan sin saber cómo la hacen, pero cuya reproducción por máquinas dispara todo el arsenal habitual de cálculos, representaciones y algoritmos. Sin embargo McBeath et al. demostraron en 1995 de forma más que convincente que lo que hacen los jugadores es moverse de tal modo que la bola se mantenga en una relación visual constante —en un ángulo constante de movimiento relativo-, en lugar de hacer complicadas estimaciones temporales de aceleración como se pretendía [65]. ¿Puede haber alguna duda al respecto? Si el corredor hace la evaluación correcta, es precisamente porque en ningún momento ve nada parecido al gráfico de una parábola. El método de Mathis equivale a tabular esto en números.

Continuar leyendo «La religión de la predicción y el saber del esclavo»

Ciencia y conciencia

Hemos procurado tratar un solo tema desde los ángulos más diversos, para que cada cual tenga alguna posibilidad de conectarlo de la forma más directa con sus propios intereses. Se trata de una introducción mínima que remite a una bibliografía en absoluto exhaustiva, pero necesaria para ahondar en cualquiera de los aspectos tratados.

Claro que nuestra tema no era la razón áurea, sino que hemos usado esta constante como un índice de reciprocidad, para sondear cual es la relación de la ciencia con la misma reciprocidad. La constante φ sigue teniendo un papel atípico, marginal y episódico dentro de la ciencia moderna, centrada sobre todo en el cálculo.

Así pues, mi punto de vista preferente no es tanto el de la ciencia y la objetividad, como el de la reciprocidad misma, a la que concedo más importancia; como intento dar más importancia a la conciencia de la realidad que a la ciencia.

Continuar leyendo «Ciencia y conciencia»

Del Libro de los cambios al álgebra de la conciencia, pasando por el análisis técnico

En su espléndido libro sobre la Matemática de la Armonía, Alexey Stakhov dedica una sección a la teoría matemática de la decisión e interacción estratégica de Vladimir Lefebvre, que a diferencia de otros desarrollos en este área como la tan promocionada teoría de juegos, incluye un intrínseco componente conductual y moral [62].

Todo parte de la observación de que, si a alguien se le pide que separe alubias verdes buenas y malas en dos montones, la probabilidad del número final de alubias no se reparte en una proporción 50%—50%, sino en una 62%-38% a favor de las consideradas buenas.

Según Lefebvre, lo que hay al fondo de esta percepción asimétrica es una triple gradación de implicaciones lógicas definibles dentro de una lógica binaria o álgebra booleana:

A [a0conciencia→a1reflexión→a2intención]

Continuar leyendo «Del Libro de los cambios al álgebra de la conciencia, pasando por el análisis técnico»

Evolución individual de una entidad

La presente síntesis de la teoría de la evolución nunca ha tenido el menor poder predictivo, pero tampoco ha tenido poder descriptivo, por lo que, como la cosmología, se ha usado mayormente como complemento narrativo para leyes físicas sin ningún espesor temporal en el más decisivo de los sentidos.

Para paliar las evidentes limitaciones de una teoría que sólo gracias a la fantasía puede tener algún contacto con las formas naturales —y no desestimemos el poder de la fantasía en un campo como éste-, la evolución se ha combinado con la perspectiva del desarrollo biológico (evo-devo), y aun con la ecología (eco-evo-devo), pero ni aún así se ha podido crear un marco medianamente consistente o unitario para describir problemas como la emergencia, la maduración, el envejecimiento y la muerte de los seres organizados.

No hay necesidad de llamar a todo esto por otro nombre que evolución sin más, dado que la presente teoría sólo se ha apropiado de ese nombre para dedicarse luego a tratar cuestiones especulativas y remotas, en lugar de problemas cercanos y plenamente abordables.

¿Qué es lo que determina el envejecimiento y muerte de los organismos y las sociedades? Esto es un problema real de evolución.

Continuar leyendo «Evolución individual de una entidad»

Tao de la Tecnociencia

Los caminos en el continuo ciencia-tecnología pueden ser innumerables pero todos presuponen una reciprocidad potencial entre conocimiento y aplicación —luego entre conocimiento y poder. Y sin embargo aún no tenemos la menor idea de qué clase de círculo cierran conocimiento y poder sobre nosotros.

La mecánica celeste de Newton parecía inicialmente muy alejada de los asuntos mundanos pero la generalización no justificada de sus principios a cosas muy alejadas de los artefactos humanos tuvo el efecto de convertir al mundo en una máquina que rodaba sin que se le vieran las ruedas.

La sociedad se ha ido dando forma a sí misma en la medida en que se aislaba de la naturaleza pero no puede subsistir sin un intercambio o comercio con ella que a su vez depende de nuestro conocimiento de ella. Cualquier relación de dominio sobre la naturaleza se reproduce al interior de la sociedad, entre unas partes que ejercen el control y otras que lo padecen.

Continuar leyendo «Tao de la Tecnociencia»

El tiempo y el reloj

Péndulos, círculos, ondas, vórtices, electrones, elipses, espirales… ¿Qué clase de «reloj» podría construirse con todo esto? O mejor todavía, ¿qué clase de «tiempo» estaría midiendo, contando, o calculando? Y además, ¿lo estaría calculando, o más bien señalando?

Hablar del tercer principio en dinámica es hablar del concepto mismo de reciprocidad —dentro de sistemas cerrados. La reciprocidad de los sistemas de referencia relativistas es puramente matemática, puesto que no está ligada a la masa de ninguna partícula—pero lo mismo ocurre con las fuerzas en las elipses según Newton.

La simultaneidad relativista, incluso el determinismo local de la mecánica cuántica, se insertan en el supuesto básico newtoniano del sincronizador global, el tiempo absoluto en el que el tercer principio no tiene lugar de forma secuencial sino simultánea. Pero el mismo vórtice del experimento del cubo del propio Newton, como nota Pinheiro, niega ese tiempo absoluto de la forma más convincente y categórica —y no sólo para el instinto, siempre más fuerte que la metafísica. La lectura termomecánica permite obtener más información, además de otro tipo de indicación. Y ese mismo vórtice es ya otro modelo de reloj, completamente diferente, que hemos de aprender a contemplar —si es que para contemplar algo, en este nuestro mundo artificial, hemos de empezar por poder de algún modo reproducirlo.

Continuar leyendo «El tiempo y el reloj»

Del monopolo a la polaridad

La polaridad fue siempre un componente esencial de la filosofía natural y aun del pensamiento sin más, pero la llegada de la teoría de la carga eléctrica sustituyó una idea viva por una simple convención.

A propósito del vórtice esférico universal, hablábamos antes de la hipótesis del monopolo de Dirac. Dirac conjeturó la existencia de un monopolo magnético por una mera cuestión de simetría: si existen monopolos eléctricos, ¿por qué no existen igualmente unidades de carga magnética?

Mazilu, siguiendo a E. Katz, razona que no hay ninguna necesidad de completar la simetría, puesto que en realidad ya tenemos una simetría de orden superior: los polos magnéticos aparecen separados por porciones de materia, y los polos eléctricos sólo se presentan separados por porciones de espacio vacío. Lo cual está en perfecta sintonía con la interpretación de las ondas electromagnéticas como un promedio estadístico de lo que ocurre entre el espacio y la materia.

Continuar leyendo «Del monopolo a la polaridad»

Cuestiones de programa —y de principio, otra vez: el cálculo, el análisis dimensional, la metrología y el reloj

En física y matemáticas, como en todas las áreas de la vida, tenemos principios, medios y fines. Los principios son nuestros puntos de partida, los medios, desde el punto de vista práctico-teórico, son los procedimientos de cálculo, y los fines son las interpretaciones. Estas últimas, lejos de ser un lujo filosófico, son las que determinan el contorno entero de representaciones y aplicabilidad de una teoría.

Continuar leyendo «Cuestiones de programa —y de principio, otra vez: el cálculo, el análisis dimensional, la metrología y el reloj»

La razón continua, la estadística y la probabilidad

Se dice desde hace algún tiempo que en la ciencia de hoy «la correlación reemplaza a la causación», y por correlación se entiende evidentemente una correlación estadística. Pero ya desde Newton la física no se ha preocupado demasiado por la causación, ni podía hacerlo, así que no se trata tanto de un cambio radical como de un incremento progresivo en la complejidad de las variables.

Continuar leyendo «La razón continua, la estadística y la probabilidad»

Realimentación biológica —modelos cuantitativos y cualitativos

En otra parte hemos especulado sobre la presencia de una fase geométrica o memoria de fase y el ciclo nasal bilateral, aprovechando cierta analogía entre la mecánica del sistema circulatorio y un campo gauge como el electromagnético [34], y teniendo en cuenta que las ecuaciones de Maxwell son un caso particular de las ecuaciones de fluidos. Sabido es que al poco de su descubrimiento la fase geométrica se generalizó más allá del caso adiabático o incluso el cíclico, y que hoy se estudia incluso en sistemas abiertos disipativos y en diversos casos de locomoción animal. La analogía puede ser pertinente a pesar de que, obviamente, el sistema respiratorio opera en fase gaseosa en vez de líquida, sin dejar por ello de estar acoplado con la circulación sanguínea.

Según V. D. Tsvetkov, la razón entre el tiempo de la sístole y la diástole en humanos y otros mamíferos promedia los mismos valores recíprocos de la razón áurea, y también la proporción entre la presión máxima sistólica y la mínima diastólica apunta a un valor relativo de 0.618/0.382. Aunque estos valores puedan ser arbitrariamente aproximados tendríamos aquí una excelente ocasión de contrastarlos mecánicamente y ver si realmente existe algún tipo de optimización subyacente, puesto que el tiempo sistólico ya se hace eco de la onda vascular refleja, y lo mismo ocurre con el tiempo de la diástole.

Continuar leyendo «Realimentación biológica —modelos cuantitativos y cualitativos»